La importancia del cuidador del enfermo

cuidadorEn las profesiones ligadas a la salud nos encontramos frecuentemente atendiendo directamente pacientes con enfermedades crónicas y terminales, ayudando en lo que se requiera y dando un apoyo a la familia. Es importante reconocer que el enfermo una vez está en su entorno (lejos del médico, equipo de enfermería, o del hospital) recibe ayuda y atenciones por una persona que puede ser un familiar o cualquier otro al que denominamos cuidador principal.

El cuidador principal se podría definir como aquella persona que asume la mayor responsabilidad en la atención y apoyo diario del paciente. Hay que tener en cuenta que de forma habitual el perfil del cuidador es una mujer alrededor de la sexta década de la vida, ama de casa, sin olvidar que también existe un grupo importante de personas cuidadoras mayores de 65 años edad que generalmente son cónyuges del enfermo y muchas veces pueden tener enfermedades propias de la edad.

¿Por qué es importante hacer esta reflexión del cuidador?

En el contexto de un paciente terminal o con enfermedades crónicas los profesionales del ámbito sanitario podemos ganar dos enfermos: por un lado al mismo paciente y por otro el cuidador. Por lo que el médico debe prestar especial interés a los posibles problemas que puedan surgir en el ser que atiende al enfermo y brindarle atención en lo que se requiera.

Lamentablemente el cuidador puede ser alguien infravalorado en la familia debido a que este pasa muchas horas cuidando y no se dedica tiempo a si mismo lo que le puede provocar alteraciones  físicas (por ejemplo la existencia de dolor en varias zonas del cuerpo por cargar al enfermo), descuidos en el aspecto físico (abandono en la forma de vestir, en la higiene), en los hábitos alimentarios, falta de bienestar psíquico (depresión, ansiedad, etc) y muchas veces problemas en el ambiente socio-familiar (conflictos familiares y disminución actividades sociales y de ocio).

Todos estos problemas anteriormente mencionados pueden hacernos pensar que tarde o temprano sino se toman medidas adecuadas puede conllevar a una sobrecarga del cuidador que no es más que la tensión que soporta una persona que cuida a un enfermo y a la larga le arrastran a evolucionar a ser un “cuidador quemado” que es cuando esta tensión va progresando a un punto que ya se vuelve inviable o no saludable para el cuidador y el paciente.

Tenemos que recordar que el cuidador es una persona con derechos a una buena atención y a espacio de tiempo para esparcimiento y ocio para evitar su desgastes y así no volverse un riesgo para cuidar del enfermo crónico lo cual podría ser muy peligroso.

En fin, los médicos tenemos el deber de avisar a los familiares sobre la evolución de la enfermedad crónica así como su progresión y advertir las posibles ayudas y recursos que serán necesarios en el cuidado del enfermo así como velar por la atención adecuada al cuidador y así siempre contar con el apoyo del mismo que sería nuestro gran aliado en la vigilancia de los pacientes y representan una de las bases fundamentales en el cuidado, por lo que no debemos subestimarlos.

¿Y usted qué opina? Por favor comente más abajo…

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