El médico ante el paciente terminal

muerteMuchas personas que no laboran en el campo sanitario perciben que el médico está diseñado sólo para “salvar vidas” no importa lo que cueste, y que la misión de dicha profesión es exclusivamente curar. Nada más falso que esas concepciones.

Realmente el médico debe sanar siempre que la enfermedad a tratar lo permita, porque no todas las patologías tienen curas definitivas. Llega un punto en que el profesional debe considerar junto con el paciente y su entorno familiar que beneficios puede tener un tratamiento determinado ante una enfermedad complicada ya que las terapias pueden tener efectos adversos graves que pueden sobrepasar el problema.

Una vez que se está metido en la profesióon “de lleno” se descubre que no todo es tratar exclusivamente al paciente, sino que es frecuente que se deba tomar en cuenta la afectación sobre la calidad de vida del individuo y simultáneamente los seres queridos del mismo al momento de tomar una decisión terapéutica.

A grandes rasgos a los médicos se les presenta dos circunstancias al momento de recibir un paciente. Por un lado aquel enfermo “curable” que se podría tratar la enfermedad pudiendo llegar a una resolución definitiva (por ejemplo una infección respiratoria tipo neumonía que responda correctamente al antibiótico) y por el otro el individuo con una enfermedad crónica que podría ser un cáncer u otra patología invalidante que su evolución sea a una progresión menos favorable llevando a la muerte, y esto sería un tema complejo en la salud debido a que el médico debe tratar varios aspectos que de una forma u otra no será una terapia curativa pero si muy paliativa y aliviante para el enfermo y su familia.

Me permitiré centrarme en el último caso expuesto, que en dado caso sería el peor. En estas situaciones el tema acoge cierta dificultad ya que involucra más personas a tratar: el paciente y su familia. Me refiero al momento de ofrecer los famosos cuidados paliativos que la mayoría de la gente lo percibe como un fenómemo terminal en el paciente, y la realidad es que no están muy equivocados, ya que el enfermo empieza en el proceso de ver que paulatinamente se van limitando sus condiciones físicas y psíquicas, para luego terminar postrado en una cama mientras se espera <<el final de la vida>>.

Surge la pregunta de: ¿Cúal sería el papel del médico ante la etapa terminal y aproximación de la muerte de un paciente? Es cierto que muchas personas creen que si el médico no tiene una terapia curativa ya no tienen porque seguir luchando con el enfermo. Totalmente falso. Hay que entender que la muerte es inevitable, y es un suceso que nos ocurrirá a todos sin excepción: unos primero y a otros después. El galeno en estos casos debe recurrir a evaluar el entorno del enfermo que está comprendido por los familiares, la vivienda y que condiciones de incapacidad tiene en el momento.

En esos duros momentos para los familiares y el mismo paciente, es que el médico deberá ofrecer los recursos con que se cuentan que ayuden a mejorar la situación y así cooperar con el menor sufrimiento del afectado como sería ayudar a disminuir el dolor físico mediante el empleo de fármacos, instaurar un tratamiento para la depresión/ansiedad, y realizar sugerencias que colaboren con la mejoría del entorno del paciente, tales como: dar consejos acerca de la alimentación, sobre la ejecución de necesidades fisiologicas, etc. A todo esto hay que tomar en cuenta el cuidador del paciente (que podría ser un familiar, por ejemplo) a quien se le debe ofrecer un apoyo que le ayude a prevenir su cansancio, ya que cuidar un enfermo no es una tarea sencilla.

Algo muy importante es que hay que explicarle al enfermo (si está en pleno juicio) y a los familiares cual sería la evolución de la enfermedad y dejarle claro las limitaciones que se irán presentando. Incluso definir cuando el paciente entra en una agonía (que es el paso previo a la muerte) y asesorarle sobre los procedimientos legales que deben realizar al momento del final de la vida.

Hay que entender que muchas veces el profesional sanitario se puede encontrar con una familia “colapsada” que ya no sabe como actuar, dominada por la tristeza y ansiedad de ver como se va muriendo su ser querido de forma progresiva, e incluso asumiendo culpabilidad de la situación y eso el médico debe trabajarlo tratando de crear un cambio de percepción en los parientes.

¿Qué pasa una vez llega la muerte? El médico debe realizar una visita de duelo a los familiares y tratar de detectar algún síntoma de depresión  en los parientes que precisen de un tratamiento.

En fin, la medicina en la actualidad no ha encontrado la cura a todos los problemas, pero eso no quiere decir que el médico tenga que darle la espalda al paciente que tenga una patología que le provocará la muerte, sino que le debe ayudar a encaminar su enfermedad lo mejor posible junto a sus seres queridos.

Y usted ¿que opina?

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