Medicina a la defensiva

medicina a la defensivaUna situación lamentable, pero real, que vemos muchos profesionales sanitarios diariamente (al menos en España), es la manera que se actúa desde el punto de vista médico cuando se atiende a un paciente. Me refiero al giro que en muchas circunstancia toma la medicina hacia una actitud más a la defensiva ¿Esto por qué?

En los últimos años las demandas y reclamaciones a los médicos han experimentado un crecimiento como resultado al desarrollo tecnológico y acceso a la información de los pacientes sobre las enfermedades. Esto son algunas de las razones que ha conllevado que el médico muchas veces realice la llamada “medicina a la defensiva”

¿Y cúal sería el significado de “medicina defensiva”? Este concepto fue definido en el 1978 por Laurence Tancredi (médico Psiquiatra) y consiste en el empleo de procedimientos diagnósticos-terapéuticos de manera excesiva e injustificada (podría decirse)  con el propósito explicito de evitar demandas por mala práctica. Es decir, muchos médicos en algún momento someten a pacientes a pruebas que pueden ser arriesgadas con efectos adversos sólo para que ese profesional “cuidarse el pellejo” de una demanda judicial, y conociendo que no está justificado dicho procedimiento.

Una investigación llevada a cabo entre 1000 profesionales por los doctores José Cabrera y José Carlos Fuentes, en España, el miedo a una demanda condiciona el trabajo de casi 70% de los facultativos. O lo mismo podemos interpretar que la mayoría de los médicos realizan manejos en contra de su voluntad o criterio sólo por temor. Entonces ¿para qué estudiar medicina?

En el año 1999, el British Medical Journal publica unas experiencias de los médicos generales ante las reclamaciones de sus pacientes, revelando que la mayoría se inclinaba a practicar una medicina a la defensiva y otros se plantearon dejar la profesión.

Practicar la medicina a la defensiva no es considerado ético, primero porque no es correcto lanzar todo el arsenal de pruebas y tratamientos a pacientes por miedo a una demanda y segundo porque todas esas pruebas que se realizan pueden tener sus efectos adversos (que van de leves a severos). El médico es un profesional que ha sido formado con la misión de analizar “en frío” cuando es necesario utilizar un recurso determinado.

Como experiencia personal, he podido percibir que existe una idea generalizada en los pacientes de que mientras más pruebas complementarias se realicen (análisis de sangre, tomografías o scanners, radiografías, etc) más probabilidad de “curarse” tendrían sin llevar a cabo un razonamiento de si existe o no motivos para realizar un estudio adicional. A veces llegan exigiéndonos una conducta a seguir y amenzando incluso con denuncias si no se cumplen con las peticiones ¿pero entonces qué somos, robots o esclavos de la sanidad?

La gente no se imagina todas las pruebas que se les somete sin criterio clínico, se piden radiografías y scanners radiándoles, endoscopias, somentiéndoles a ese tubo molesto por la boca y todo para cundir el miedo bidireccional que tienen los profesionales y pacientes “a salir con algo malo“.

Sólo los profesionales sanitarios sabemos que la medicina defensiva le sale muy caro al país, y una nación está formada por ciudadano, por lo que todas esas pruebas que realizamos innecesariamente le sale costoso a cada bolsillo de la gente. Pero a parte del incremento del coste para el estado, también podría limitar el acceso a una medicina de calidad ya que contribuye a recortes de profesionales y cierres de centros de salud por lo que aumentarían las listas de esperas a los tratamientos. Por ejemplo, según un estudio en Estados Unidos los traumatologos generan 2 mil millones de dólares al año en gastos innecesarios por la práctica de una medicina a la defensiva, y eso sin mencionar a modo empírico la cantidad de resonancia magnéticas innecesarias que piden los de la comunidad donde trabajo, y cuando digo innecesaria me refiero a que una alta cifra salen con resultados normales y lo peor de todo: con alta sospecha de ese resultado.

Creo que deberíamos ser más reflexivos con el tema. Los pacientes no quieren perdonar errores y creen que la medicina es todo lleno de conocimientos precisos, ¡y se equivocan! Esta es una de las profesiones más llenas de incertidumbres que puede exisitir, es tan peculiar que contamos con miles de libros gruesos llenos de información y aún así en muchas cuestiones no nos aclaramos.

En algún artículo leí, la expresión de un médico que decia “es más fácil dar un medicamento a un paciente que explicarle porque no lo necesita”, se pautan más antibióticos y analgésicos de los debido sólo por querer quitarnos un problema de encima, pero todo centrado en complacer al paciente (al final parece que el enfermo nos gobernará).

Ojalá las cosas cambien, porque de no ser así el panorama sería muy lamentable, los costos seguirían aumentando y los profesionales a medida del tiempo se verían en la tendencia de actuar más defensivos, como si el paciente fuera el enemigo.

Por último les invito a leer un artículo realizado por el Dr. Nicetas Koniatas, que plasma la realidad de cualquier médico, en el siguiente enlace: http://www.elconfidencial.com/opinion/blog-del-forero/2011/11/26/medicina-defensiva-8317/

¿Y usted qué opina? Por favor comente más abajo

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Una respuesta a “Medicina a la defensiva

  1. Pingback: La mala práctica en medicina | Libertad de Palabra·

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