Valores Humanos: sus cambios en la sociedad

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Hoy en día apreciamos el ritmo acelerado con que suceden los cambios en el mundo moderno. Vemos como de la noche a la mañana se obtienen grandes avances tecnológicos, como se invierte más horas de trabajo en las empresas, y que además conjuntamente a los progresos, se viene dando el surgimiento de nuevos valores humanos o la modificación de los existentes.

Se habla de que sucede una pérdida de valores establecidos, otros dicen que lo ocurrido es una modificación de los mismos y también se hace referencia al término de <<crisis de valores>>.

Primeramente hay que definir a grandes rasgos lo que es la palabra valor. En sentido objetivo, valor es la cualidad positiva, la utilidad o la importancia que supone un objeto y en sentido subjetivo es el interés, el aprecio, la aceptación que tiene para la persona dicho objeto.

El valor puede ser visto como una creencia reforzada por una actitud y una inclinación a la acción en la búsqueda de un “bien”, favoreciendo al desarrollo y realización del hombre como persona.

Los valores sitúan su esencia en la inteligencia humana. Estos pueden variar de acuerdo al propósito u objetivo a lograr. Así vemos como Aristóteles en su obra conocida como la “Ética a Nicómaco” dice que: Todas las artes y todas las investigaciones e igualmente todas las acciones y proyectos, parecen tender a un bien; por eso se ha definido correctamente el bien como aquello hacia lo que tienden las cosas.

Con el pasar del tiempo los hombres se vieron en la necesidad de atribuir valores a las cosas, basados fundamentalmente en lo moral y ético. De ahí tenemos que los valores de siempre son: el respeto, sinceridad, solidaridad, saber comportarse, etc.

Se puede decir que contamos con varios tipos o jerarquizarción de valores. Entre los más importantes se pueden citar:

a) Valores religiosos: para los creyentes este podría ser el más importante. Estos tienen que ver con nuestra relación personal con Dios.

b) Valores morales (o éticos): tienen mucho que ver con el uso de nuestra libertad o el denominado “libre albedrío”. Este puede ser considerado como el valor humano por excelencia, pues determina nuestro estima como persona. Dentro de este tipo se pueden incluir: la honestidad, la justicia, la autenticidad, la solidaridad, sinceridad y misericordia.

c) Valores humanos inframorales: están relacionados con el desarrollo de nuestra naturaleza, de nuestros talentos y cualidades. Para algunos estos valores pueden ennoblecer y desarrollar potenciales humanos.

d) Valores biológicos (o sensitivos): no son específicamente humanos pues se comparte con otros seres vivos. Entre ellos están la salud, el placer, la belleza física y las cualidades atléticas.

Ya visto a grandes rasgos la definición y clasificación de los valores, sería interesante plantearse y reflexionar sobre el deterioro que experimentan estos en la actualidad y es lo que muchos autores denominan <<crisis de valores>>.

Estamos viviendo un mundo en donde se mide y juzga la calidad de un ser humano por la imagen sin importar la personalidad y esto provoca que nosotros mismo nos preocupemos más por mostrarnos de una manera superficial a la sociedad.

De manera paulatina se han ido deshumanizando los hombres como resultado de la muerte de un pensamiento reflexivo y crítico. La fidelidad a valores comunes como el respeto a los demás y sinceridad han pasado a un segundo plano lo que da lugar a un mejor posicionamiento del “yo” (pensar primero en su propia persona ante todo), lo que puede llevar al surgimiento del “yoismo” como corriente.

Como resultado de que los seres humanos hayan dejado de lado valores fundamentales pues sobreviene el asunto de establecer prioridades que luego representa un valor determinado en grupos específicos de personas como son refugiarse en: las drogas, alcohol, dinero, sexo, poder, entre otros. Y así frente a nuestros ojos en el mundo actual ocurren cosas que resultan sorprendentes como lo es las distintas maneras de rebeldía de un adolescente hacia su padre, cuando un padre asesina a su hijo(a) y viceversa, y aún más cuando lamentablemente no podemos confiar e irrespetamos a un ser querido porque se ha perdido la moral.

En el momento que se experimenta una modificación y reestructuración de valores surgen nuevos propósitos y elementos que para tiempos atrás resultaban imposibles. Todo esto acarrea que el hombre delimite todo a un afán por tener y poseer por encima de todo.

Lamentablemente hoy nos chocamos con un ser humano que vive una existencia alienada, según Erich Fromm. Las relaciones entre cosas, entre mercancías y bienes de servicios se prestan como lo más importante y valioso para el hombre.

Como consecuencia a los cambios y a no estar acostumbrados mucho a “lo nuevo” surge entonces la búsqueda o los intentos por recuperar los valores “perdidos”. Nace entonces la necesidad de salvaciones y se producen las sectas religiosas, doctrinas políticas, etc. Los seres humanos se sitúan en una especie de perplejidad en donde existe la incredulidad a ciertas creencias.

En la actualidad es común que exista una tendencia a la confusión en donde se distorsiona el valor de la verdad, en sí se disfraza la realidad con la apariencia, lo que lleva a un desarraigo de la verdad.

Toda esta evolución de los valores puede ser visto de un forma positiva para muchos, porque estos en cierta forma son relativos. Como dice Aristóteles, los valores persiguen un bien, ya sea en común o individual. Ahora bien no se puede ocultar que para aquellos que justifican la “bondad” de sus actos e intenciones provoca que muchas veces se sienta que nadamos en aguas turbulentas porque apreciamos giros radicales y negativos en la humanidad. Pero bien aclaro, no todo es negativo.

Por ejemplo un aspecto positivo en la actualidad es que estamos en un mundo en donde aún podemos tomar conciencia sobre los males que nos atañen, en donde cada persona puede ser libre de tener aspiraciones y metas por alcanzar. Un mundo en donde las diferencias de género ya se están echando de lado y ambos sexos forman alianzas para crecimiento estratégico de felicidad, economía e intelectualidad.

Evidentemente el peligro más grave que amenaza a nuestras sociedades es la falta de una solidificación social en forma ética que se puede traducir en la falta de consenso en relaciona a fines y objetivos, sociales y humanos.

La sociedad del pasado nos puede parecer una con valores más éticos debido probablemente a que era una ciudadanía principalmente agraria y mercantil donde reinaba el seguimiento de una ley natural que a la vez coincidía con la ley de Dios. Pero lamentablemente la solución a los problemas no están en el pasado sino que la solución radica en el futuro en la creación o estructuración de nuevos valores y esto puede ser un poco complicado.

Entonces: ¿Qué podemos hacer para solucionar el problema actual de los valores? El detalle en todo está el no hacer daño a los demás ni a uno mismo con los valores que elegimos.

Una propuesta muy interesante para tratar de construir nuevos valores es la educación cívica. Con educación cívica no me refiero a impartir discursos o imponer valores a los estudiantes en una escuela sino de que los maestros tengan la capacidad intelectual y psicológica de estimular y dar herramientas a los alumnos para crear los suyos.

Hay que dejarles claro a los infantes la diferencia concreta entre lo bueno y lo malo de una manera objetiva y subjetiva.

Según Armando Robles en su conferencia “Entre lo mismo y lo totalmente otro, la ética” dice que: Educar cívicamente en el respeto y aprendizaje de la realidad, de las condiciones materiales, culturales y sociales que configuran el paradigma que hoy posibilita nuestra vida y sobrevida. Es de ella de donde nacen los valores fundamentales de la sociedad y la ética que hay que construir.

El surgimiento de grupos de apoyos, reuniones que traten el tema de valores y los grupos religiosos ha contribuido en cierta forma con la búsqueda de <<valores perdidos>> pero aún muchas veces no cuentan con una credibilidad muy definida para la sociedad.

Para finalizar cabe decir entonces que el hombre debe dejar de vivir en lo ajeno o en las extrañezas sobre lo que sucede en el mundo contemporáneo. De seguir así pues estaremos en la situación de que el control se nos iría de las manos y estaríamos manipulados por el planeta y por todos los desastres que hayamos creado.

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