El Tiempo: su gran valor en la vida de los seres humanos.

tiempo

“Somos todos estudiantes y nuestro profesor es la vida y el tiempo”.

Mijail Gorbachov

Las manecillas del reloj avanzan cada vez más rápido, siguiendo su rumbo sin parar. Esto sucede cada día, tarde y noche. Llegará el día en el cual las manecillas cesarán su movimiento porque las baterías del reloj estarán agotadas. Sin embargo, el tiempo no se detendrá, pues éste no tiene baterías.

Pero ¿Qué es el tiempo? El tiempo es esa corriente inmaterial que viven los seres humanos en cada momento de la vida, ese río invisible que fluye hacia adelante sin parar.

Aunque no ha sido posible explicar con claridad la naturaleza del tiempo, no impide que en la actualidad no se pueda advertir su paso, y ya esto demuestra su existencia. El tiempo establece si han sido simultáneos o sucesivos la ocurrencia de dos o más fenómenos, sucesos, cuerpos u objetos, y en caso de ser sucesivo, determina el orden de sucesión.

Profundizando un poco más allá en la preponderancia del tiempo, he podido separar tres razones que justifican su importancia:

*) El tiempo nos ayuda a organizarnos, y a ordenar hechos o acontecimientos en posiciones lógicas. El hombre sintió, desde las más remotas edades, la necesidad de una pauta sobre la cual organizar su vida, de ahí surge la distribución de los períodos de la luz y la oscuridad. A partir de esto nacen los calendarios, instrumentos útiles, para llevar en la actualidad una sociedad que se planifique en relación a sus necesidades.

*) Gracias a este, se han establecido los segundos, los minutos y las horas, que complementan la separación del día de la noche. Cada día tiene 24 horas, 1,440 minutos y 86,400 segundos. Importante esta división numérica, ya que contribuye a establecer en que momento del día, con la mayor exactitud posible, es conveniente emprender o continuar las actividades e interacciones que concierne a cada ente social.

*) El tiempo delimita la sucesión de los fenómenos en un antes, ahora y después, es decir, un pasado, presente y futuro. De aquí es que lo pasado ya es historia, el presente es hoy, y el futuro es mañana.

Lo lamentable y terrible del tiempo es que el orden en que se suceden los fenómenos es de carácter irreversible. Este toma su curso y no se puede devolver como una videocinta, es decir, que cada segundo completa minutos, éstos llevan a las horas que a su vez resultan en días, semanas y meses que a su vez resultan en años. Años que representan cambios, que pueden ser de progresos o de atrasos, pero siempre de situaciones cruciales para cada ser humano en un momento determinado.

El tiempo no se ve, no se escucha y no se siente, pero puede medirse. Y su importancia se podría establecer en el pedestal más alto después de la vida, pues hay que tener presente que el tiempo delimita o provoca la evolución de nuestras vidas, tanto a nivel de nuestro organismo, como a nivel de nuestras metas, logros y experiencias.

Si bien es cierto que al mundo no se llega sabiendo, gracias al tiempo adecuado y a la disposición de la persona se puede aprehender cualidades, valores, hasta las mismas intuiciones. Gracias al tiempo se pueden llevar proyectos a cabo de manera ordenada.

Un ejemplo concreto de la rigurosidad o exactitud del tiempo, se obtiene con sólo detenerse a pensar que algo tan simple como el acto de respirar consume segundos que no se recuperan. El sólo hecho de escribir este ensayo consume segundos, minutos y horas. Tanto el pensamiento como el acto consumen segundos o minutos; en realidad, vivimos a expensas del tiempo, que es eterno. Esto no es motivo para que nos ahoguemos por querer detener la temporalidad, sino que tan sólo mi intención es que se entienda que el tiempo es parte de nuestras vidas, y representa el antes, el ahora y el después de nuestra estadía aquí en el planeta.

Como vimos antes, el tiempo es muy estricto y continuo. Dependiendo del ser humano, puede ser corto o por el contrario suficiente, hasta de sobra, para el provecho de cada persona. Cada quien es dueño de su vida, muchos hacen y actúan de acuerdo a como piensan, con lo que han aprendido en el curso de su desarrollo, actúan en ocasiones asegurando que hacen lo correcto, pero a veces están equivocados y cuando reaccionan, el tiempo se les ha echado encima.

Otros, por el contrario, entienden que la vida es una sola, cuya duración está condicionada por el tiempo. Éstos le sacan fruto al árbol del tiempo, hacen lo que tienen que hacer en el momento pertinente, cometen sus errores como toda persona sin distinción alguna, pero éstas han desarrollado la capacidad de reconocer y admitir tempranamente sus equivocaciones para así reparar sin tardanza la falta (o descuido) en que han incurrido.

Existen percepciones diferentes sobre los errores, para algunos un error es un fracaso, para otros, los errores son experiencias para no volver a coger el rumbo equivocado. Así mismo maduran, confirman o descartan criterios, juicios, actitudes y aptitudes, que en la vida sirven de base para afrontar los retos del medio que nos rodea.

En la sociedad actual y en nuestro actual estilo de vida, el tiempo juega un papel preponderante. El hombre percibe el fluir continuo de los períodos por referencia a ciertos momentos: antes, ahora y después. El porvenir dependerá de la forma que cada quien se maneje en el presente o haya actuado en un pasado. El futuro es modificable, del pasado se extraen los recuerdos, sean tristes o felices, y el presente se vive en cada instante.

Hoy en día, el desarrollo del sistema capitalista ha traído como resultado que el estilo de vida de los ciudadanos se complique en lugar de facilitarse o tornarse más simple. Por lo tanto, los seres humanos han ido poco a poco dándole prioridad al dinero. Esto ha provocado que se trabaje muy duro y por muchas horas en el día, para así conseguir más y más dinero. Se dice entonces que la vida se lleva de manera “acelerada”, ya que el trabajo agobia de tal forma que apenas el resto del día –mejor dicho, de la noche-, es para dormir y volver al día siguiente a la misma rutina, creando una monotonía, produciendo un cansancio mental, en el cual el ser humano muchas veces se le pasa el tiempo (tal vez toda su vida) en lo mismo, hasta que luego, si se percata, comprende que durante todo ese espacio no fue más que un robot programado para producir dinero.

En conclusión, el tiempo es uno de los principales componentes de nuestras vidas (como los signos vitales). Muchas personas deben detenerse y pensar en “darse tiempo” para la toma de decisiones, no llevar una vida agitada porque no se puede perder la esencia del amor por la vida y muchas veces, hasta por las personas que nos rodean. La vida es sólo una y no se repite. Lo más atinado es hacer las cosas en el momento justo y adecuado, ni demasiado temprano, ni tampoco demasiado tarde.

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